Desde la Tierra

…otra  forma de encuentro con nosotros mismos

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Sembrar.Cultivar. Cosechar. Germinar. Dar y Recibir. Sabiduría de la semilla que sólo sabe conoce una dirección,  ni rápido ni despacio, puntual comoel sol de cada mañana . Impecablemente implacable.Sabiduría del alma, plena de raíces y de brotes, en abrazo supremo con la materia vívida y transmutable de los elementos. (Miguel Grinberg)

Actividades:

– Talleres y asesoramiento en Huertas en espacios reducidos y  Permacultura urbana

– Visitas informativas y motivacionales

Las actividades pueden ser individuales, grupales e institucionales

A pedido:

 MINI Huertas y Suculentas

Contacto Patricia Esperanza Alternativas 11-605274-23  o [email protected]

 

Palabras del Dr. Edward Bach

“… Se nos ha llevado a pensar que son otros los que nos deben enseñar y nuestro propio Ser espiritual ha quedado sumergido. La bellota, llevada a cientos de millas de distancia de su árbol madre, sabe sin que nadie se lo enseñe, como convertirse en un perfecto roble. El pez en el mar y en los ríos pone sus huevos y se aleja nadando. Lo mismo sucede con la rana, la serpiente pone sus huevos en la arena y sigue su camino y sin embargo dentro de la bellota y de los huevos de pez, de rana y de serpiente, esta la sabiduría necesaria para que los que nacen lleguen a ser tan perfectos como sus padres. Las jóvenes golondrinas no se pierden en su ruta hacia los cuarteles de invierno, a cientos de millas de distancia, mientras sus padres siguen ocupados con la segunda prole. Tenemos mucha necesidad de volver a creer que dentro de nosotros esta toda la verdad”…. …” Cuando estudiamos  la naturaleza, encontramos que cada criatura, cada pájaro, cada árbol y cada flor desempeña un papel determinado, ocupa un sitio propio, determinado y particular a través del cual enriquece el mundo aportando su granito de arena. Cada gusano que cumple con su trabajo diario contribuye al riego y la limpieza de la tierra. La tierra proporciona las sustancias alimenticias para todas las plantas. Y por otro lado, la vegetación cuida de los hombres y de cada ser vivo, haciendo crecer las plantas en la secuencia adecuada para mantener el suelo fértil. Viven para la belleza y su sentido, y su labor es tan natural para ellas como la vida misma”.

Eckhart Tolle,  EL SILENCIO HABLA.

Podés descargar el libro completo en formato PDF haciendo clic en    EL SILENCIO HABLA.

…”Dependemos de la naturaleza no sólo para nuestra supervivencia física.
También necesitamos a la naturaleza para que nos enseñe el camino a casa, el
camino de salida de la prisión de nuestras mentes. Nos hemos perdido en el
hacer, en el pensar, en el recordar, en el anticipar: estamos perdidos en un
complejo laberinto, en un mundo de problemas”…

NATURALEZA

 Hemos olvidado lo que las rocas, las plantas y los animales todavía saben.

Nos hemos olvidado de ser: de ser nosotros mismos, de estar en silencio, de
estar donde está la vida: Aquí y Ahora.

Cuando diriges tu atención hacia algo natural, hacia algo que ha venido a la
existencia sin la intervención humana, salesde la prisión del pensamiento
conceptual y, en cierta medida, participas del estado de conexión con el Ser en el
que todavía existe todo lo natural.

Llevar tu atención a una piedra, a un árbol o a un animal no significa pensar
en ellos, sino simplemente percibirlos, darte cuenta de ellos.

Entonces se te transmite algo de su esencia, Puedes sentir lo aquietado que
está y, sintiéndolo surge en ti esa misma quietud. Sientes lo profundamente que
descansa en el Ser, completamente unificado con lo que es y con dónde está. Al
darte cuenta de ello, tú también entras en un lugar de profundo reposo dentro de
ti mismo.

Cuando camines o descanses en la naturaleza, honra ese reino
permaneciendo allí plenamente. Serénate. Mira. Escucha. Observa cómo cada

planta y animal son completamente ellos mismos. A diferencia de los humanos,
no están divididos en dos. Ni viven a través de imágenes mentales de sí mismos,
por eso no tienen que preocuparse de proteger y potenciar esas imágenes. El
ciervo es él mismo. El narciso es él mismo.

Todas las cosas naturales, además de estar unificadas consigo mismas, están
unificadas con la totalidad. No se han apartado del entramado de la totalidad
reclamando una existencia separada; «yo» y el resto del universo.

La contemplación de la naturaleza puede liberarte del «yo», el gran creador
de conflictos.

Percibe los múltiples sonidos sutiles de la naturaleza: el susurro de las hojas
al viento, la caída de las gotas de lluvia, el zumbido de un insecto, la primera
canción del pájaro al amanecer. Entrégate completamente al acto de escuchar.
Más allá de los sonidos, hay algo mayor: una sacralidad que no puede ser
comprendida a través del pensamiento.

Tú no creaste tu cuerpo, y tampoco eres capaz de controlar las funciones
corporales. En tu cuerpo opera una inteligencia mayor que la mente humana. Es
la misma inteligencia que lo sustenta todo en la naturaleza. Para acercarte al
máximo a esa inteligencia, sé consciente de tu propio campo energético interno,
siente la vida, la presencia que anima el organismo.

La alegría y las ganas de jugar de un perro, su amor incondicional y su
disposición a celebrar la vida en cualquier momento suelen contrastar agudamente con el estado interno del dueño del perro: deprimido, ansioso, cargado  de problemas, perdido en el pensamiento, ausente del único momento y lugar que existen: el Aquí y el Ahora. Uno se pregunta; viviendo con esa persona, ¿cómo consigue el perro mantenerse tan sano, tan alegre?

Nota lo presente que está la flor, lo rendida que está a la vida.

La planta que tienes en casa…, ¿la has mirado detenidamente alguna vez?
¿Has permitido que ese ser familiar pero misterioso que llamamos planta te
enseñe sus secretos? ¿Te has dado cuenta de lo pacífica que es, de que está
rodeada de un campo de quietud? En el momento en que te das cuenta de la
quietud y de la paz que emana, esa planta se convierte en tu maestra.

Observa un animal, una flor, un árbo
l, y mira cómo descansan en el Ser. Cada

uno de ellos es él mismo. Tiene una enorme dignidad, inocencia, santidad. Sin
embargo, para poder ver esto, tiene que ir más allá del hábito mental de
nombrar y etiquetar. En el momento en que miras más allá de las etiquetas
mentales, sientes la dimensión inefable de la naturaleza, que no puede ser
comprendida por el pensamiento ni percibida por los sentidos. Es una armonía,
una sacralidad que, además de compenetrar la totalidad de la naturaleza, está
dentro de ti.

El aire que respiras es natural, como el propio proceso de respirar.

Dirige la atención a tu respiración y date cuenta de que no eres tú quien
respira. La respiración es natural. Si tuvieras que acordarte de respirar, pronto
morirías, y si intentaras dejar de respirar, la naturaleza prevalecería.

Reconecta con la naturaleza del modo más íntimo e interno percibiendo tu
propia respiración y aprendiendo a mantener tu atención en ella. Esta es una
práctica muy curativa y energetizante. Produce un cambio de conciencia que te
permite pasar del mundo conceptual del pensamiento al reino interno de la
conciencia incondicionada.

Necesitas que la naturaleza te enseñe y te ayude a reconectar con tu Ser.
Pero tú no eres el único necesitado; ella también te necesita a ti.

No estás separado de la naturaleza. Todos somos parte de la Vida Una que se
manifiesta en incontables formas en todo el universo, formas que están, todas
ellas, completamente interconectadas. Cuando reconoces la santidad, la belleza,
la increíble quietud y dignidad en las que una flor o un árbol existen, tú añades
algo a esa flor o a ese árbol. A través de tu reconocimiento, de tu conciencia, la
naturaleza llega a conocerse a sí misma. ¡Alcanza a conocer su propia belleza y
sacralidad a través de ti!

Un gran espacio silencioso contiene en su abrazo la totalidad del mundo
natural. Y también te contiene a ti.

Sólo mediante la quietud interior tienes
acceso al reino de quietud en el que

habitan las rocas, las plantas y los animales. Sólo cuando tu mente ruidosa se
queda en silencio puedes conectar profundamente con la naturaleza y sanar la
separación creada por el exceso de pensamiento.

Pensar es una etapa en la evolución de la vida. La naturaleza existe en una
quietud inocente que es anterior a la aparición del pensamiento. El árbol, la flor,
el pájaro o la roca no son conscientes de su propia belleza y santidad. Cuando
los seres humanos se aquietan, van más allá del pensamiento. La quietud que
está más allá del pensamiento contiene una dimensión añadida de conocimiento,
de conciencia.

La naturaleza puede llevarte a la quietud. Ese es su regalo para ti. Cuando
percibes la naturaleza y te unes a ella en el campo de quietud, éste se llena de
tu conciencia. Ese es tu regalo a la naturaleza.

A través de ti, la naturaleza toma conciencia de sí misma. Es como sí la
naturaleza te hubiera estado esperando durante millones de años.