Flores de Bach

Bach

 

Edward Bach falleció el  27 de noviembre de 1936, habiendo concluido su obra la que dejó  en manos de sus amigos y colegas Nora Weeks, Victor Bullen y Mary Tabor, quienes recibieron  instrucciones de mantener fiel  la sencillez esencial de lo que había hecho.

 

Sitio oficial  del Centro Bach Inglaterra en español,  haciendo clic aquí

Escritos originales del Dr. Edward Bach, su filosofía y sistema.  (para descargar en formato PDF haga clic en el título)

Cúrese a usted mismo

Libérate a ti mismo

Los doce curadores

Palabras del Dr. Edward Bach

…” La salud depende de que estemos en armonía con nuestra alma. La enfermedad del cuerpo, en sí misma, no es otra cosa más que el resultado de la desarmonía entre el alma y el espíritu. Representa sólo un síntoma de la verdadera causa y, dado que la misma causa se manifiesta de manera diferente casi en cada uno de nosotros, debemos intentar apartar la causa, desapareciendo automáticamente las consecuencias, cualesquiera que éstas fueran. Esto lo podemos entender todavía mejor de manos del suicidio. El suicidio no ocurre por sí mismo. Algunas personas se cuelgan desde una gran altura; otros toman veneno, pero detrás de cualquier manifestación del suicidio se esconde la desesperación. Si podemos ayudar a esas personas que piensan en el suicidio a superar su desesperación y a que encuentren alguien o algo por lo que vivir, entonces están curadas para largo plazo. Si lo único que hacemos es retirarles el veneno, entonces únicamente los habremos salvado temporalmente. Más tarde intentarán, de nuevo y en cualquier momento, suicidarse. También el miedo tiene diferentes efectos según las personas. Algunas se quedan blancas, otras se ponen rojas, algunas se vuelven histéricas y, de nuevo, otras se enmudecen. Si logramos explicarles lo que es el miedo y les mostramos que son suficientemente fuertes para poder superar y enfrentarse a todo, entonces no habrá nada que pueda asustarlas. El niño no volverá a tener miedo de esa sombra en la pared cuando se le dé una vela y se le muestre cómo se originan esas sombras que bailan en la pared. Durante demasiado tiempo hemos culpado a los agentes patógenos, resistentes a la alimentación y los hemos considerado como las causas de las enfermedades. Pero algunos de nosotros somos inmunes a epidemias de gripe, otras aman ese frescor que trae el viento frío, y otros muchos pueden comer queso y tomarse por la noche un café solo sin ponerse enfermos.Nada en la naturaleza nos puede dañar si somos felices y armónicos, ya que precisamente para todo lo contrario está ahí la Naturaleza: para nuestro beneficio y disfrute. Sólo cuando permitimos que la duda y la depresión, la indecisión o el miedo crezca en nosotros, somos susceptibles ante las influencias externas. Por lo tanto, la verdadera causa que se esconde tras la enfermedad es el estado del paciente y no su constitución física. Cada enfermedad, sea todo lo grave que se quiera, puede ser curada siempre que se recupere la felicidad del paciente y éste desarrolle el deseo de retomar la obra de su vida. Con frecuencia se necesita para ello una transformación mínima en su estilo de vida, cualquier idea fija insignificante que le hace intolerante frente a los demás, cualquier responsabilidad falsa que le esclaviza cuando podría hacer algo bueno. Existen siete maravillosos estadios en la curación de la enfermedad y son los siguientes: Paz. Esperanza. Alegría. Confianza. Certeza. Sabiduría. Amor…”

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